ENCUBIERTA DESPACHO DE ABOGADOS

http://http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2016/03/12/56e2fe4f268e3eca168b469a.html

Traemos al observatorio la publicación en un periódico de tirada nacional de lo que opinamos es publicidad encubierta y por tanto ilícita, así como un acto de competencia desleal.

El periódico da la apariencia de que está informando sobre la  necesidad de la figura del “compliance officer” en las sociedades mercantiles tras las modificaciones del Código Penal y, sin embargo, lo que está haciendo es hablar únicamente de dos abogados que van a constituir un despacho juntos para ofrecer servicios profesionales de compliance. Es obvio que para hablar de la necesidad de la nueva figura del compliance en las sociedades mercantiles desde un punto de vista informativo, no es  normal ni proporcionado que sólo se hable de que dos abogados van a constituir un despacho, con un carácter tan principal y desmedido. Es más, la verdadera noticia es que estos dos abogados van a prestar servicios profesionales en despachos abiertos en varias ciudades.

Y recordemos que la publicidad para el derecho es cualquier tipo de comunicación que pretenda promover la venta de bienes y servicios, y eso es lo que precisamente se extrae de esta “información” periodística, que un bufete de abogados determinado y concreto ofrece sus servicios de compliance.

Y en ninguna parte de la “noticia” se avisa por el medio escrito de que se está ante una comunicación comercial. Antes al contrario, como hemos dicho, se le da una apariencia de información.

Los anunciantes deben desvelar inequívocamente el carácter comercial de las comunicaciones de carácter publicitario, si no lo hacen, es publicidad encubierta, y un acto de competencia desleal.

Y  los medios de comunicación también tienen la obligación legal de deslindar claramente las informaciones de las comunicaciones comerciales, con el objeto de proteger a los consumidores, que tienen derecho a saber cuando están ante publicidad y cuando ante información. Y es que es obvio que un consumidor confía en la información y no tanto en la publicidad, ya que advierte ante esta un fin comercial, cosa que no pasa con aquella.