Este mensaje publicitario puede verse en la estación de esquí de Cerler-Aramon. Para interpretarlo jurídicamente es necesario atender a la impresión que causa el mismo en el consumidor medio. Hay que hacerlo, además en su contexto. Y atendiendo a este, es bien sabido que las pistas de esquí señalizadas con color rojo tienen más dificultad que las señalizadas con color azul, por lo que el mensaje en ese concreto contexto parece una recomendación que hace del anunciante de que se comience a esquiar por lo fácil para luego hacerlo en lo difícil. Sin embargo no podemos abstraernos de que las operadoras de telefonía móvil utilizan colores bien diferenciados que son bien conocidos por los consumidores. En ese contexto, el mensaje publicitario cambiaría completamente ya que se interpretaría como una recomendación de que antes de ser cliente de la compañía de color rojo tienes que ser de la azul. Si esta es la impresión que genera en el consumidor medio, estaríamos ante publicidad desleal y más concretamente publicidad comparativa no permitida, porque sería compararse con el competidor sin atender a un producto homogéneo o que satisfaga las mismas necesidades y, asimismo, sin resaltar ninguna característica esencial, representativa y verificable del mismo.

ANTES DE UNA ROJA, BAJA SIEMPRE UN AZUL