VITALDENT

 

https://youtu.be/PByVfvHdDOw

https://youtu.be/BoQqfycd23c

https://youtu.be/dmpIjYWs9vU

 

La Ley General de Publicidad establece como uno de los límites a la comunicación publicitaria la vulneración de la dignidad de la persona, siendo ilícita toda publicidad que la vulnere. Sin embargo debe precisarse que la Ley General de Publicidad es de las pocas, si no la única norma, que, fuera de la Constitución, hace referencia expresa a la dignidad de la persona. Y ello es así porque la Dignidad de la persona no es conceptualmente un derecho, sino un valor de carácter constitucional que actúa como base de nuestro orden social y político. Encarna el valor jurídico social que merece el ser humano por el mero hecho de existir, y que debe ser respetado por todos y por el Estado.

Para defender nuestra dignidad como personas nuestra constitución establece una batería de derechos de carácter fundamental, tales como el honor, la intimidad, la propia imagen, la igualdad, integridad física o las libertades fundamentales.

Ahora bien, el hecho de que la Ley General de Publicidad exprese de forma diferenciada que es publicidad ilícita aquella que vulnera derechos constitucionales, por un lado, y aquella que vulnera la dignidad de la persona, por otro, obliga a interpretar que este segundo caso se está refiriendo a la dignidad de la persona en abstracto y no a la de una persona en concreto. Así, este tipo de publicidad ilícita se refiere a aquellas comunicaciones comerciales que desvalorizan al ser humano genéricamente mediante su denigración o mediante una presentación publicitaria indigna del mismo.

Y este trato indigno puede apreciarse también referido a cualquiera de los roles fundamentales propios del ser humano, incluido cómo no, la faceta profesional o social del mismo. De esta forma la vulneración de la dignidad humana puede apreciarse en los casos de trato publicitario indigno contra determinados grupos sociales y profesionales concretos.

En España varios han sido los supuestos de este tipo de publicidad ilícita.  Fue ya juzgada por nuestros Tribunales una campaña publicitaria de un Colegio Oficial de Odontólogos en cuyo spot se veía a una joven llorando acompañada del mensaje: “hoy llora por culpa de un protésico que deformó su dentadura, hasta el punto que le avergüenza enseñarla”, y que, “como miles de personas, ha denunciado su caso y la ley ha dictado sentencia a su favor”, pero “la indemnización no ha sido suficiente…”, terminado con la conclusión de que “ahorrar un poco de dinero te puede salir muy caro”. El Tribunal sentenció que se trataba de publicidad ilícita al ser “un ataque a la dignidad, prestigio e imagen de los protésicos dentales sin distinción”.

En el mismo sentido, también se apreció vulneración de la dignidad médica la campaña de cierta marca de desodorante que presentó a una médico en su consulta con un desmedido deseo sexual por el paciente que usaba el desodorante.

En los últimos tiempos varios ha sido los spots que han incurrido en esta causa de ilicitud, y pueden verse a través de los enlaces que mencionamos. Como por ejemplo la de un marca de establecimientos de bocadillos cuyo spot atentaba a la dignidad de las personas del mundo rural.  O  el spot  de una marca de clínicas dentales, en la que se presenta a la profesión de odontología de una manera absolutamente indigna.

Y  fuera de nuestras fronteras y  fuera de la aplicación de nuestro derecho,  se ha generado una importante polémica por un spot de Coca Cola en Mexico que fue denunciado allí por entenderlo contrario a la dignidad del mundo indígena. Adjuntamos enlace.

PUBLICADO POR ANA PLOU FERNÁNDEZ