VW CO2

No existe en nuestro país un derecho fundamental al medio ambiente. Nuestra Constitución recoge la defensa y el respeto al medio ambiente  como uno de los principios rectores de la política social y económica, lo que significa que debe ser tomado siempre en consideración en la acción política y legislativa de  los poderes públicos. Pero por otra parte también significa que  sólo en el caso de que la defensa del medio ambiente se recoja en leyes podrá ser invocado y ejercitado ante los Tribunales.

En lo relativo al medio ambiente y la publicidad, se produce una de esas inexplicables contradicciones, que hace que tal principio rector de protección del medio ambiente, quiebre sustancialmente. Y es que, mientras la ley General de Publicidad no hace referencia alguna a la publicidad contraria al medio ambiente, la ley de Comunicación Audiovisual si lo hace, prohibiendo en televisión cualquier publicidad que fomente “comportamientos nocivos para el medio ambiente”. Por tanto, tal y cual está la actual legislación parece que fuera de televisión no hay prohibición de cualquier publicidad que fomente “comportamientos nocivos para el medio ambiente” y en televisión si la hay. Y ello es un absurdo.

Por otra parte, la prohibición que establece la Ley de Comunicación Audiovisual parece más marketing legislativo que una norma que realmente se pueda aplicar. Ello porque el supuesto de hecho prohibido que recoge la norma, esto es,  “publicidad que fomente comportamientos nocivos para el medio ambiente”, es tan amplio que hasta podría incluirse el el mismo la publicidad de productos que de alguna manera son contaminantes o también de  productos para cuya producción se produce contaminación. Por ejemplo, los coches son contaminantes y por tanto podría entenderse que conducir un coche supone un comportamiento nocivo para el medio ambiente, y su publicidad, en consecuencia,  estaría fomentando dicho comportamiento.  Pero es obvio que la publicidad de coches en televisión está permitida, lo que demuestra, como hemos dicho, que la prohibición no es mas que puro marketing legislativo que no tiene una mínima aplicación en la realidad.