PESO

La regulación en España sobre los productos o métodos adelgazantes no está unificada, separándose lo que serían productos que sustituyen la dieta bien sea parcial o totalmente, que tienen su propia y especial regulación, de otro tipo de productos, métodos o servicios adelgazantes, que por lógica exclusión no serían sustitutivos sino complementarios de una dieta.

A la publicidad de estos productos o servicios que no son “sustitutivos parcial o totalmente de una o varias comidas”, además de la Ley General de Publicidad, normativa de consumidores y usuarios, y otras normas generales, es de especial aplicación el Real Decreto 1907/1996, de 2 de agosto, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria. Dicho Real Decreto, dictado en desarrollo de la Ley General de Sanidad regula la publicidad y promoción comercial de los productos, materiales, sustancias, energías o métodos que se anuncian o presentan como útiles, entre otras otras muchas cosas relativas a la salud, para el adelgazamiento.

Y dicho Real Decreto, exige que toda publicidad o promoción comercial deberá ajustarse a criterios de transparencia, exactitud y veracidad y evitará cualquier sesgo que pueda causar perjuicio a la salud o seguridad de las personas o a las legítimas expectativas de una información correcta y precisa en materia de salud y asistencia sanitaria.

Por consiguiente, la exigencia legal es que este tipo de publicidad para salvaguardar la salud del consumidor,  no solo sea veraz sino que sea precisa, lo que va mas allá de la simple veracidad.

Más concretamente en lo que respecta a productos, métodos o servicios adelgazantes establece que queda prohibida cualquier clase de publicidad que sugiera propiedades específicas adelgazantes o contra la obesidad y que pretendan sustituir el régimen de alimentación o nutrición comunes.

Ello supone que no se puede decir en publicidad que un producto es adelgazante por si mismo, ni que es sustitutivo de una dieta común, lo que es lógico si nos atenemos a la exigencia de precisión en este tipo de publicidad que supone que deba concretarse que para adelgazar será necesario el producto y algo más, que el consumidor no coma, que haga ejercicio etc….

En el caso que analizamos a modo de ejemplo se da publicidad a un producto adelgazante, asegurando que el consumidor podrá perder 9Kg en 28 días sin sacrificios y sin cirugía ya que quema de 1.500 a 4.000 calorías al día, no tiene efecto rebote ni efectos secundarios ni es caro y además mejora el metabolismo y genera mas energía.

Es obvio pues que al tenor de la reglamentación antes citada, nos encontramos ante un publicidad de carácter ilícito, ya que en primer lugar se presenta el producto como adelgazante por si mismo, lo que no es legal,  y, además, siendo ya de por si imprecisa la magnitud de perdida de peso anunciada,  no se concreta nada mas en dicha publicidad, de tal manera que no se sabe si se debe dejar de comer, si se debe hacer ejercicio, y, si, en definitiva, el adelgazamiento se conseguiría por múltiples factores que acompañaran a la ingesta del producto.

PUBLICADO POR ANA SAN ILDEFONSO VILLAR