Históricamente el responsable por la publicidad ilícita frente a los competidores o consumidores que veían sus derechos afectados, era exclusivamente el anunciante. De esta forma, el demandado en todos los procedimientos por publicidad ilícita siempre era el anunciante y nunca las empresas de publicidad ni los medios de publicidad. Tal tradición ha supuesto que en...